El obstáculo

Read by Antonio Cabrera on 7 September 2015

El obstáculo

Reina una luz unánime que iguala
a todo ser, al darle a cada uno
su cantidad exacta de presencia:
aquí la arena tibia, allí la espuma;
más allá el horizonte
(un más allá imposible pero cierto);
a este lado las cañas, verticales,
como trazos sagrados;
y al fondo las colinas, abrasándose
de tanta claridad.

Al principio parece
que este esplendor del día lo confirma:
el que busca secretos no sabe ver las cosas;
nada está oculto; todo se explica en su contorno.

Y sin embargo, basta
con retornar, aun levemente, a la niebla pura
que son los pensamientos
para que tanta luz desafiante
abdique en la conciencia,
y cuanto era en los ojos bendita precisión
-flor que es flor, rosa suficiente y firme-
adquiera nuevo rostro, una máscara
que lo hace incompresible pero idéntico,
como un animal doble que segrega
su propia ocultación
y confunde su cuerpo con su cuerpo,
desdibuja los límites, las formas, las razones,
y acaba pareciéndose a sí mismo,
inmaculado y obvio.

Escucho palpitar un corazón sombrío
bajo el radiante obstáculo de su piel clamorosa.

from En la estación perpetua (Madrid: Visor, 2000).

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