Río escondido

This reading was recorded by Alessandro Mistrorigo at Phonodia LAB in Venice, Italy, on the 17th of February, 2014.

Read by Zingonia Zingone on 17 February 2014

Río escondido

II

Una lagartija duerme en la arena.
Bâsim construye un muro de fósiles
contra los ataques del viento. Cómplice,
vigila el sueño de la hermana réptil;
se pregunta qué sentirá ella
al abandonar la cola o una pata
para despistar al enemigo.
¿Será eso como huir de uno mismo
para huir del peligro?
Un alacrán cruza la frontera,
fija su negritud en el áureo mediodía
del niño. Empuña su arma letal,
afila el aguijón, busca el blanco
en el blanco muslo de Bâsim.
El niño vela el sueño de la hermana
réptil. Relámpago es la mano que aferra
y tira el brazo de Bâsim. La fuerza animal
de la madre levanta al niño en vuelo.
Cae el muro fósil, despierta el sueño
réptil. Cae el niño lejos.
La lagartija no huye, se atrinchera.
El bicho alígero cruza el frente
y se borra entre las dunas.
Desde la arena Bâsim se pregunta por qué.
Un gesto inexplicable. Una madre en apnea.

V

La arena danza al ritmo de un suspiro,
cortina de afanes que separa una madre
de su hijo. Bâsim juega, tira una semilla
de dátil, brinca con una, luego ambas
piernas, desde la tierra,
evitando bordes y dudas,
su meta es el cielo.
El niño cae y se levanta; regresa a tierra.
Lanza otra vez el hueso del dátil
e intuye que la vida se vive a saltos;
pequeño acróbata de los abismos.
El palpitar de una madre en el desierto,
gemido enterrado en la arena;
el estrechar enérgico de un hombre,
el fruto que al consumirse crece,
consumido una y otra vez.
La dimensión del tiempo oscila
entre la primera estrella del ocaso
y un niño que grita «¡rayuela!».

from Los naufragios del desierto (Madrid, España: Vaso Roto Ediciones, 2013).

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