Spanish

Pasión 1, 2, 3, 10

1

Esta ha sido una semana
con dos hexágonos.
Cuando llegó la cifra siete
puse el pie en el infierno y su metamórfosis.
En la llama, que era ya una rosa,
te amé.
Entramos en el ser y no ser.
El felino acechaba.
En tus ojos
se fundió la esmeralda
de la visión.

2

Es la hora cuarta
pero tú estás en mí
aunque nada sé
de la constante que se esconde
en la hache barrada
ni de la letra griega:
el pájaro arrebata el contenido.
Dormimos en los números
transfinitos
mientras las cerezas
en derredor
siguen las órbitas en elipse.
Mi ignorancia luminosa
es el sol
que amanece como tú
en mi seno.

3

Siempre está en el Este
el punto de exclamación.
El loto se cierra
sobre la teoría de las sombras.
Blancos jazmines y perfumados
son tus números y letras
que inician la danza
mientras el azul se los lleva
al teorema de Gödel.
Puse la mano en el fuego.
El perro negro se fundió
para que despertaras desconcertado
y me lamieras.

10

El baile de las manos
no sujeta las briznas de hierba
–mil millones de angströms tal vez,
acristalados por tus párpados.
Vuelve la melodía que ignoras
con su clave intransigente.
Coronado de plumas aparece
el cuadrado de la raíz de veinticinco
más menos dieciséis.
¿Qué significa el punto
junto a la línea del quebrado?
Así me provocas
para que muerda
las dunas de tus hombros
y llegue por la yugular
hasta lo más secreto de tus tuétanos.
Tírame la letra griega
y párteme en dos,
que la lechuza no se asusta.

Conocimiento 1, 2, 5, 9, 10

1

Todas las claves musicales,
los compases, las notas,
los números motores de ritmo
quedan inmóviles
ante la alondra elevándose,
amanecer que amordaza
la voluntad frente al deseo,
llamada cóncava
a la que acudo
para que me devoren
tu cuerpo y tu mente
dentada
de ecuaciones.

2

No hagas más cálculos:
todos los astros están
fuera de sitio
debido a tus raíces y potencias,
tus lúdicos vaivenes...
pero si cae alguno,
Galileo desde lo alto
de las escaleras
lo detendrá con la cifra exacta
y las ninfeas encenderán
su cárdeno color
y ensancharán sobre el agua sus hojas
dando la bienvenida
a la renovada calma.

5

¡Viva la supuesta crueldad
del danés
que no dudaba!
Cuando nos acercamos,
entre sí se miran
los miles de millones de partículas
que somos;
la interferencia acaba
hasta con nuestros rastros,
y en la mortaja queda sólo
una viva llama
que elevándose
alcanza
el enigma glorioso.

9

Mi pie es el pie de la primavera
de Botticelli
en el prado de campánulas
cuando lo besas,
alabastro sagrado
para tu boca
ávida del cáliz,
licor candente,
ascua luminosa,
que no cuenta los pasos
enjoyados de rubíes,
fórmula secreta del árbol corporal
confundido por la luna
de lobos
que se acechan
heridos
mortalmente
de amor.

10

Vámonos más adentro
y con la hojarasca confundidos
dejemos que la noche arrastre
el río clamoroso de los alientos
y la blancura de la comunión
no atenazada por los grillos
que encadenan la oscuridad,
confundidos ya en esa desmateria,
que se impone
como amapolas en la losa,
entramado de raíces que se aman
y mutan en clamor incesante
que gira con el cosmos
y se expande.

Alegría 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 10

1

El beso de la noche en el mar
que se ensancha y abarca
hasta la hondura
y se llena de corales y estrellas
y algas y peces
y se condesa en la perla del fondo
para abrirse en arco iris
donde giramos
emergiendo luz una y plural...
Y si es violeta
en la caverna oscura
crece el oro de la plegaria,
y si es naranja
la frescura de la inocencia
llena de alegría la copa
donde
ese instante
absoluto
se refleja.

2

Llega la mansedumbre
de la absoluta ausencia,
pero la música nos obliga
a cuerpo de pluma,
vuelo de cometa
que arrastra la nieve y su humear.
Y nos colma
un manjar deleitoso,
fruto robado
de los labios
por la entraña, que desmaya
como hierro candente
y funde y confunde
para que no se pueda ya
adivinar una forma.

3

Y somos
el fuego de los fuegos
y el negro del negro
sometidos
a gravedad de amor.
En vano intenta el ala
de la energía oscura
protegernos
apuntalando los espacios.

4

Amapolas azules,
aura dehiscente,
emanación,
puro gozo, perpetua fuga,
viento arremolinado,
que con todo se mezcla.
Y detrás de la ventana,
en el silencio,
junto a la mesa de la ofrenda,
la luz se apaga,
y nos atrapa el vacío:
posibilidad
resonante
y abierta.

5

Bosque o mar o rio,
todas las plantas, los animales,
los montes todos,
y las arenas,
cristales concordes,
microscópicas cifras
de una integral única,
coalescencia invocada
por el soplo interior
de la materia.

6

Y así se conforma el universo
en boca única,
aliento que enlaza
y tiende lazos al infinito;
rapto que nos rapta
hacia la constelación del gozo
ni tuyo ni mío,
sino del ser
que en lo más ignoto
con nexos inconexos
nos sustenta.

8

Voz una vez más, y fuerza
navegando los espacios.
Con mis imanes convoqué
a las cigüeñas
y a los meteoros,
la llamarada azul
que los guía;
y convoqué tus huesos y tu carne
y los circuitos de tu cerebro
y a aquél que florece
con las rosas...
¿O eres tú quien me evoca
y en esta algarabía superior
me engendras y me encarnas
en lo desconocido?

10

Y en el giro irradiante
se disuelven los aspectos,
mas no son copos de olvido
los que flotan y se alejan;
es el ángel de la música
que cuenta las notas
que caben en este himno.

Lo reconozco

sí reconozco esto no pensar
le dimos al grito un efecto murmullo
para el tímpano de los niños
y después nunca nadie supo decir a gritos
reconozco la prisa no pensar
consumo libre de todo lo que existe
con los roles siempre vivos
mientras tengamos videojuegos
de disparos en primera persona
habrá humanidad viva
reconozco esto no pensar esto
lo hemos creado también para los sordos
que con un batir de manos entienden
la palabra existencial
lo dominamos todo
la clase social la chatarra el azul
lo limpio que sale del chasquido de la máquina
que retractila la portada de un ser uno
mirando también en punto muerto
ese sueño vago de otra cosa
reconozco esto he crecido con esto
nos quieren a todos integrados
qué triste qué miedo
dan pena y miedo limpios parkings con casas limpias
limpios mandos con teclados limpios
reconozco esto por fin del todo no pensar
el sueño al zulo la idea cualquiera
lo que se dice nada lo que se escucha respetable
reconozco esto sí lo reconozco
pero no pensar esto tampoco
aunque el tiempo vaga a su manera
solo si son naturales a los desastres le ponen alarma
y nadie silba contra el miedo
nos venimos a la cueva
y seguimos dando a las teclas de deshacer
lo reconozco no pensar pero
ante un mundo bulímico compulsivo
siempre queda la anoréxica idea de uno atónito
lo reconozco

Canto a las señoras irreales con tumor maligno que me habitan

a todas mis señoras irreales con tumores malignos
que me habitan
a todas aquellas de la danza de la prueba de orina
del baile del análisis box 4
a las amantes de las jeringas hipodérmicas
que manchan en un punto un solo apósito
a todas vosotras tiroteadas en cuanto nacidas
diseñadas para la muerte lenta
para el tormento interior
a vosotras que lleváis un látex para tomar
mis huellas como un guante perfecto
no para tomar de la mano
no para la caricia
no para el amor ni la ternura
para la violencia para el desorden
a vosotras os canto en este horizonte de sucesos
del agujero negro de mi vida
la gigante roja ha perdido energía
y en su auto atracción gravitatoria
atrae más luz de la que sale
perdonadme en todos los recovecos
que mi alma puede
perdonadme en el mar y en los días de sol
perdonadme que no os ofreciera nunca
la felicidad de los paisajes
y perdonadme que para hablar de todas vosotras
tenga solo que hablar de mí

La miss

toda ella era la historia de la estética
radiante y moderna
a menudo se mostraba atravesada por el verbo
como una serpiente moviendo su cascabel
al ritmo del poderoso veneno
teresa rransverberada y hortera
fluye por el érebo de la calle
con piernas que son tierra
para un torso que es un mundo
su sostén neoplatónico
ordena a la forma surgir sobre la materia
en virtud de la realidad superior
que son sus tetas absolutas
sus tetas a priori sus tetas inmutables
culo inteligible sólo para agustines de hipena
de tan apolínea resultas dionisíaca
concepto vivo para pantalla gigante
te vistes de platón de plotino de plaitex
para el encendido virtual de tu cuerpo matemático
porque la realidad no está pactada en el sueño
te haces mordiéndote y tan figurativa te ves
que podrías condenarnos si quisieras
a la abstracción eterna

Alta metafísica del trapo

he visto entonces el signo
de toda la ropa tendida
su coyuntura modificada
una manga al borde oh pablo gargallo
como un marat sin espacio
inflado por el aire
un suéter opina que hacía allí
hacia nada la nada del suéter
camisas muestran su detrás y su debajo
honestamente advierten todo su poliéster
la vida es una sencillez de pinzas
un simple juego de poleas
por el que la funda destrozada
de un colchón se desliza/
la imposible cabeza bocabajo de una americana
no se relaciona
autonomía de unas bragas confirman
el pobre estado de su infeliz autoestima
hace un momento suicidio de pinzas
y calcetín izquierdo/
la muerte puede ser como la vecina
del primero que acumula calcetines
y el más allá cuando esos calcetines
se los ponen sus hijos
entonces la vida surge de una lavadora
motor primero y la arruga es la orogenia
y el móvil de la vida
la plancha es dios cuyo libro sagrado
es el de instrucciones
la iglesia es el detergente quitamanchas
y la mancha la llevamos todos -defecto de fábrica-
porque hay que vender detergentes
el paso del tiempo está programado
hasta la feliz y centrifugante catarsis
y por fin cualquier desdichado anorak
cualquier sábana desafortunada
se desprende de aquel hilo
se desentiende de aquellas frágiles poleas
y es claro que aquella vieja última
y también primera porque vive en el primero
espera en el ojo del patio que todo lo ve
para abrirnos las puertas de su casa infinita

Polvo austrohúngaro

te tomé yo por el asedio de viena
rondándome por los ojos el ejército germanopolaco
de tus dedos dudando de mi dieta
de repente sudando
santa alianza antiturca ofensiva
me conquistas hungría (tú sí que sabes lo que me gusta)
pero no me toques belgrado/
aún así tú dispuesto y por la fuerza
me arrebatas me fascinas sarajevo me dislocas transilvania
qué desastre de paz 1687
se me sublevan los balcanes
yo miro cómo me tocas y trato de moverme encima
eduardodesaboya debajo
pero te tengo cogido por el danubio/
pensar que me hiciste (austriahungría imprecisa)
la más perfecta imposición de lengua
ya no administrativa sino colonial/
que a algunos turcos vencidos todavía hoy
nos cuesta asentarnos en cualquier sitio

El bien inmueble

la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
la mierda que lanza desde su arriba
cae sobre la raya en medio
de un preso en libertad condicional
que no recuerda cómo se iba a su casa
aquí el niño que lo ve todo
crea en ese momento en la parte izquierda del cerebro
un comienzo de neura
que asociará a la placidez veinte años más tarde
la bondad vive en el tercero
tiene una casa confortable pero incómoda
el odio tiene siempre un perro en la puerta del cuarto
pero la decoración de su casa es impecable
la timidez que vive en el quinto
ve por la mirilla de su puerta blindada
la cabeza distorsionada de un gordo que es el mundo
en el noveno vive la veneración
la soltera que comparte piso con la envidia
el del octavo que es el tiempo
se quedó justamente encerrado en el ascensor
aquel día que viniste a mi casa
y yo soy ese edificio
pero nunca subo al décimo
la casa de la perfección que es una déspota
suelo sin embargo quedarme en el primero
del que nunca sé salir
allí vive el hastío que nunca pagó la comunidad
la memoria
que vive en el segundo
tiene el síndrome de diógenes
todo lo que sube a su casa
es digno de ser guardado
cualquier tontería tiene la dignidad de un tesoro
pero nunca recuerda al que se olvidó de ella
ese día subiré al séptimo
porque es justo allí donde habita el olvido.