1978

Retiro de Fray Alonso

¿Quién dio al reloj de piedra su ocupación horaria,
frescor a la espesura, a nosotros el peso
de soledá o vacío? La magnolia proclama
su majestad floral. Juegan faunos y ninfas
por entre las glorietas. En un ánfora rota
de terracota crecen los junquillos de marzo.
Sobre el boj los jilgueros dulcemente se encelan
y los patos ejercen su derecho al estanque.

Démosle media vuelta a la llave olvidada
que colma las albercas y hace saltar las fuentes:
dejemos que las aguas se atropellen y corran;
que arrastren hojas, sombras, palabras y recuerdos.

Godiva en blue jeans

Cuando sobrepasemos la raya que separa
la tarde de la noche, pondremos un caballo
a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva,
puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo
-los postigos cerrados- por la ciudad en vela...

No, no es eso, no es eso; mi poema no es eso.
Solo lo cierto cuenta.
Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve
de la mañana), blusa del "Long Play" y el cesto
de esparto de Guadix (aunque me araña a veces
las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado,
repartiré en la casa amor y pan y fruta.

Piscina

Con un ligero impulso la palanca palpita,
y el desnudo se goza un instante en el aire,
para astillar después en vibraciones verdes
el oro y el azul y la espuma que canta.

Desciendes un momento. Y riela en los visos
del cristal transparente el fuego que galopa
entre las ramas verdes, y es túnica
de seda que amorosa recoge la selva de tu cuerpo.

Te detienes y nadas. El fondo es tu capricho.
Como un solaz de algas que amase tu cabello
te complaces en verte por grutas submarinas.
Y al regresar al sol, nos miras en la orilla,
mientras, toda codicias sexuales, el agua
deseosa, se goza solitaria en tu cintura.