1979

Ostende

Obediencia me lleva, y no osadía
Villamediana

Nuestros burgueses [...] sienten una grandísima fruición en seducirse unos a otros sus mujeres.
Manifiesto Comunista, 11

Recorrer los senderos alfombrados
de húmedas y esponjadas hojas muertas,
no por la arista gris de grava fría
como la hoja de un cuchillo.
---------------------------------Mueven
su ramaje los plátanos como sábanas lentas
empapadas de noche, de grávida humedad
y reluciente.
----------------También en la espesura
late la oscuridad de las cavernas,
y el Sol sobre las hojas evapora
las gotas de rocío-
---------------------el aura de calor
que envuelve e ilumina los cuerpos agotados
cuando duermen: si acercas la mejilla
ves las formas bailar y retorcerse,
un espejismo fácil y sin riesgo:
dos bueyes que remontan la colina,
el mago que construye laberintos,
el calafate, el leproso, el halconero
parten seguros al amanecer,
no como yo, por los senderos
cubiertos de hojas muertas, esponjadas y húmedas.
A veces entre los árboles clarean
los lugares amenos que conozco:
el pintado vaporcillo con su blanca cabeza
de ganso, acribillada de remaches y cintas;
las olas estrellándose bajo el suelo de tablas
del gran salón de baile abandonado,
las lágrimas de hielo que lloran los tritones
emergiendo en la nieve de las fuentes heladas;
el cuartito en reposo con la cama deshecha
junto al enorme anuncio de neón
que lanza sobre el cuerpo reflejos verdes, rojos,
como en las pesadillas de los viejos opiómanos
del siglo diecinueve.
------------------------Un cervatillo salta
impasible: lo sigo.
----------------------En un claro del bosque
está sentada al borde de la fuente,
con blanquísima túnica que no ofrece materia
que desgarrar a la rama del espino.
Corro tras ella sin saber su rostro,
pero no escapa sino que conduce
hasta lo más espeso de la fronda,
donde juntos rodamos entre las hojas muertas.
Cuando la estrecho su rostro se ha borrado,
la carne hierve y se diluye; el hueso
se convierte en un reguero de ceniza,
y en medio de la forma que levemente humea
brilla nítida y pura una piedra preciosa.
La recojo y me arreglo la corbata;
de vuelta, silencioso en el vagón del tren,
temo que me delate su fulgor,
que resplandece y quema aún bajo el abrigo.
Tengo una colección considerable,
y en el silencio de mi biblioteca
las acaricio, las pulo, las ordeno
y a veces las imprimo.
En el dolor se engendra la conciencia.

Recorrer los senderos alfombrados
de húmedas y esponjadas hojas muertas,
inseguro paisaje poblado de demonios
que adoptan apariencia de formas deseables
para perder al viajero.
--------------------------Mas no perecerá
quien sabe que no hay más que la palabra
al final del viaje.
--------------------Por ella los lugares,
las camas, los crepúsculos y los amaneceres
en cálidos hoteles sitiados
forman una perfecta arquitectura,
vacía y descarnada como duelas y ejes
de los modelos astronómicos.
Vacío perseguido cuya extensión no acaba,
como es inagotable la conciencia,
la anchura de su río
y su profundidad.
---------------------Desde el balcón
veo romper las olas una a una,
con mansedumbre, sin pavor.
Sin violencia ni gloria se acercan a morir
las líneas sucesivas que forman el poema.
Brillante arquitectura que es fácil levantar
igual que las volutas, los pináculos,
las columnatas y las logias
en las que se sepulta una clase acabada,
ostentando sus nobles materiales
tras un viaje en el vacío.
-----------------------------Producir un discurso
ya no es signo de vida, es la prueba mejor
de su terminación.
----------------------En el vacío
no se engendra discurso,
pero sí en la conciencia del vacío.

Temporal de levante

Extraña y enemiga es esta piel que miro
diariamente, cuido, me ciñe y me refleja,
los otoños azotan y dice de mí misma
exterminando en dos el cristal del espejo.

Volveré la cabeza al viento de levante
si un brote malva exhibe el jacinto en la cómoda,
si una baba denuncia el rastro de mi paso
o en el mármol sellado una verja chirría.

Cuando sienta que puedan el ocaso servirme
en una taza -Emily Dickinson-, romperé
los pliegues de mi incierta paloma de papel
contra la balaustrada férrea que me contiene.

El poema esboza al hombre

Calímaco. Epigrama II

Sí, yo aborrezco también el poema cíclico.
La gente cuyos días no esgrimen sentimientos.
Quien se abandona al río no como el nadador,
sino cual piedra. Detesto a la gente que
hace de sus pasos un círculo continuo.
Quien deja su noche caer tras la cortina,
o busca la dócil fatuidad de un placer doméstico.
Detesto a quien no se arriesga en la calleja
oscura. Quien no bebe, ni busca el gozar como
brilla un denario. Quien no ama los ojos
que circunda el khol. O los labios frescos del adolescente.
No bebo en la fuente común. Y cuanto es
vulgar o cotidiano me repugna. Busco siempre
lo hermoso, lo grácil, lo efímero también
porque pone en la belleza como un punto malvado.
Te puedo amar a ti, aunque seas de otro.
La noche me presta sus galas, y el sol todos
los atributos de su oro. Me gusta el cuerpo bello.
Y detesto lo común (ya sabéis) tanto como lo innoble.

Tomo café

Entre restos da última
refeição e xícaras sujas,
aqueço o café para a longa
espera dentro da noite.
Talvez alguém sinta
o homem a esvair-se
e bata alucinadamente à porta,
uma chuva caia repentina.
Provavelmente alguém estará rezando.
Algumas pessoas mostrarão indiferentes
mais um dia passado no calendário.
Abrirei a porta e a janela
para que os fantasmas entrem na sala.
----------------O café esfria.
----------------Quem me fará companhia?

Poema da intimidade

----------------------------------------------Para Virginia

A intimidade é uma ponte de vidro,
um gesto apenas pode estilhaçar
a tênue relação entre dois seres.

Tenham cuidado com as palavras,
elas podem ser duras como o aço.

Cuidado também com os olhos
que podem destilar chamas de ódio.

Tenham, sobretudo, cuidado com as mãos.
É preciso que elas estejam sempre prontas
para o carinho, mas cheias de melancolia
como se fossem partir para sempre.

O caminho inviolável

Nem todos somos maus.
Há em alguns uma certa ternura.
Noutros uma maneira especial de sorrir.
Nos cumprimentamos corteses na rua,
apertos de mão macios, leve mover de lábios.
E continuamos o caminho inviolável.

Naufrágio

-------------------------------Para Guilhermino César

O meu castelo
é o mar aberto
praias de areia branca.

Sou amante
de sereias
afogadas.

Faço meu jardim
de algas e anêmonas
e quimeras.

Vivo entre ameias
de cascos afundados
e arcas de tesouro.

Sou o que ficou
do meu próprio naufrágio.

Esperança

Na solidão esperavas.
O fluxo do mar batia em teu peito,
enchia teus olhos de amarugem,
as mãos de algas, os seios de anêmonas.
Envolta no silêncio povoado de frêmitos e sombras,
na solidão habitada por sonhos, vozes e poemas,
esperavas a volta do veleiro que partira
levando nas velas o tempo e a esperança,
os castelos construídos de areia.

Cidadezinha

Seis horas.
Na manhã recém-nascida
velhas beatas, sonolentas,
vestidas de preto,
dirigem-se à igreja.
O que seria das beatas
se não existissem igrejas?
sem rezas
sem santos
sem padres
sem bentos
pobres das beatas,
o que fariam no mundo?
Deixem-nas ir,
no fundo são boas pessoas.

Cidade estranha

Caminho pelas ruas
da cidade
e a tristeza
escala os muros
das velhas mansões.

Por trás das árvores
uma lua bêbada
sorri.

Entro num cinema
para ver gente:
está vazio.

Aos poucos se enche o cinema
com todos
os meus antigos fantasmas.