2000

Marzo

Hoy quisiera elogiar la luz de marzo,
toda esta transparencia, esta inmutable
y clara y lenta forma de morir
que aprecio solamente en el invierno.
No sé de otra estación que pierda tanto
poder con tanta lógica, con calma,
con desapego. Sopla un viento frío,
como un adiós ceremonial apenas
atendido por nadie: los almendros
ya hablaron. Esta luz tiene sus breves
días contados. Yo quisiera darle
a una plata tan diáfana un lugar
en mi mente, y dejarla allí alumbrándome.

Poesía y verdad

En la naturaleza no hay nada melancólico,
aseguraba Coleridge.
-----------------------------He salido a mirar
entre las nubes mansas
una luz semejante a la luz triste
que escriben los poetas.
El resplandor solemne y repetido
del ocaso cubriendo el naranjal
es todo lo que había. Se ocultaba
el sol que tantas veces han descrito
los poemas que niegan lo que sostuvo Coleridge,
pero cuya silueta inofensiva y noble
he podido observar, y no era un apagado
cristal de pesadumbre.

Luego he puesto mis ojos
en algunas presencias más sencillas,
por si estuviera en ellas el hálito extinguido
que ensombrece las cosas esenciales
de la naturaleza, que les otorga un don
oscuro, una verdad umbrosa, ya cantada:
ni en la vegetación humilde, ni en los brazos
inmóviles del árbol,
ni en las piedras -que son el tiempo puro-,
ni en la casa ruinosa donde anidan los pájaros,
he visto en su dominio
a la melancolía.

Así que he regresado adonde estaba,
persuadido, sereno, y a la vez
envuelto enteramente en la nueva ignorancia
que esta certeza teje, porque he visto
que nada es melancólico en la naturaleza
mientras no la pensamos.
Quien la contempla tiene,
acaso como Coleridge,
----------------------------el sólo afán de ser testigo mudo
de su mudo fragor,
-----------------------pero al considerarla,
al detener su luz,
se abre allí, sin remedio, en la conciencia,
la exhausta flor mental de la melancolía.

Línea recta

Un axioma banal en el momento exacto:
la distancia más corta entre dos puntos
es una línea recta.
----------------------Cruzaría el jardín
en vez de rodearlo; con apresuramiento,
guiaría mis pasos entre los ordenados
setos, para llegar al lugar de mi cita
puntualmente.

Fue una opción razonable tomada de improviso
bajo la razonable luz de junio.
No perder tiempo,
mostrar indiferencia ante un jardín,
no atender la llamada de su belleza estática,
ésa era la intención -entonces puro impulso-
que ahora reconozco.

Qué difícil resulta, sin embargo,
que los ojos no miren
y la memoria olvide su costumbre.
Había estatuas blancas de piedra cuarteada
y humilde, lo recuerdo,
dulces diosas sin nombre,
ninfas del agua espiadas por un sucio dragón
sofocado en la yedra,
y había rosas, blancas o amarillas,
y sombras que ahora es grato poner junto a las rosas,
y escuchaba la estúpida insistencia
de las tórtolas, altas, en las ramas,
y una obviedad valiosa se adueñaba de todo.

Otra regla infalible se cumplía,
otro axioma banal con el que no contamos
pero que fija el mundo y nos lo da:
la mente no recorre ninguna línea recta.

El obstáculo

Reina una luz unánime que iguala
a todo ser, al darle a cada uno
su cantidad exacta de presencia:
aquí la arena tibia, allí la espuma;
más allá el horizonte
(un más allá imposible pero cierto);
a este lado las cañas, verticales,
como trazos sagrados;
y al fondo las colinas, abrasándose
de tanta claridad.

Al principio parece
que este esplendor del día lo confirma:
el que busca secretos no sabe ver las cosas;
nada está oculto; todo se explica en su contorno.

Y sin embargo, basta
con retornar, aun levemente, a la niebla pura
que son los pensamientos
para que tanta luz desafiante
abdique en la conciencia,
y cuanto era en los ojos bendita precisión
-flor que es flor, rosa suficiente y firme-
adquiera nuevo rostro, una máscara
que lo hace incompresible pero idéntico,
como un animal doble que segrega
su propia ocultación
y confunde su cuerpo con su cuerpo,
desdibuja los límites, las formas, las razones,
y acaba pareciéndose a sí mismo,
inmaculado y obvio.

Escucho palpitar un corazón sombrío
bajo el radiante obstáculo de su piel clamorosa.

Tijdelijke halte

1.

Is dit een stad? Huizen en trams
raken los van elkaar de straat.

Dit is een luifel. Een marmeren zuil.
Een kapsalon die nog ruikt naar jus.

Hier is een zwembad. Een glazen pui.
Een winkelstraat waar het verkeer niet past.

Ze bukt niet als ze door het kikkerbad waadt
en met haar vingers de kruin van het kind aanraakt.

Bij elke beweging aan het fotokopieerapparaat
schiet de schuifdeur van de supermarkt open.

Zo verklaart een passant wat passeren is:
een stad die je verlaat terwijl je er blijft.

2.

Niemand zwijgt langdurig in Bar Ernst.

De vriendin van de uitbater danst
in het midden van de zaak, weerkaatst
multicolore in de gesp die haar taille
oplicht en verengt. Alles draait om haar.

Het zilver boven de bar op de spiegel
de projectie door de rook bloemstukken
in het raam halfgeopend het diascherm
aan lussen lage gordijnen, omwoners

die schichtig voorbijgaan.

3.

Kijk naar het bloed in die bak met lamslever.
De olijfolie in blikken. De ispanak in een krat.

Het televisiescherm dat dobbert in de gracht.

Twee mensen die een gesprek voeren –
hun voorhoofden tegen elkaar geleund.

Bij de man aan het schaafijs kleeft
tussen snor en baard een vloeitje
terwijl hij in de tabak graaft.

Kijk toe hoe het bloed
van het vlees spoelt.

4.

Het is niet waar
je staat maar
stil voor een ruit
is de plaats haast af
als kwam het beeld door
dat je langskwam.

Je moet koud zijn
om iets te tonen
in taal verklaar je
het glas aan de straat
de man en zijn papieren
temperament.

Génesis

al principio es por necesidad
después no se sabe hacer otra cosa
y neciamente
lanza uno sus botellas de náufrago
para que Nadie
---------------las recicle
de entre la basura de las calles

a veces ne hubiera gustado ser otro
ebanista por ejemplo
hacer cosas útiles
sillas/mesas/estantes/camas/ataúdes
sosas que el hombre usa a diario
estantes donde luce sus trofeos
las enciclopedias que adquirió a plazos
las obras completas de algún célebre escritor
la colección empastada de National Geographic

o hacer esas camas
que son el centro del mundo
donde inicia y acaba la vida
o las mesas
donde comemos el pan de nuestra hambre
o bien esas cajas
que contendrán el polvo
que vuelve al polvo

pero no soy ebanista
amo a los árboles en pie
y soy torpe con las herramientas
mi pasión es este ocio
donde acecho el poema
ese revivir/repasar/reemplazar la vida
con la inútil pretensión
de perpetuarnos en nuestro propio olvido


sólo inmerso en la tierra del otro
puedo ser su voz
barro de mi propio barro
sólo la palabra me redime del mundo

Fin de milenio

(primer trago)

estoy tan solo
que ni la policía me busca
y este aguardiente de Caldas
no hace efecto
en medio de tanta tristeza

sin amores
sin cucarachas
que me recuerden
la suerte del planeta

los hijos lejos
en sus cosas
y yo tan a solas
comprendiendo a los suicidas
aunque sea incapaz de jalar el gatillo

-

(segundo trago)

tenían razón:
Dios hizo al hombre
con dos tragos de menos
ahora la soledad
es un crisol de sueños
vuelven las mujeres
que conocimos
a sembrar sus flores de polvo

dos tragos
y el mundo cambia su rostro
dejan de importar las nimiedades

coquetea uno con la muerte

-

(tercer trago)

tomar la senda del aquietamiento
me aconseja el I-Ching
y este corazón
ya quiere volarse de su jaula
no tolera al asceta
que me impone este refugio

quiere salir
tomar las calles
gastarse en amores fugaces

correría cualquier riesgo
sabe que el verdadero guerrero
ya está muerto

-

(cuarto trago)

no sé por qué
me mortifica este número
quizá sea porque soy
el tercer hermano
de una familia de cuatro
o porque esa fue la nota
que más repetí en el colegio
o porque desconozco
su significado cabalístico
o porque me gustan más
los números impares que los pares

yo qué sé
algún terapeuta sabrá
dar razón de estos teoremas

-

(quinto trago)

renace la luna de Li-Po
se aplaca el ansia de ser
otro asume mi pellejo
desaloja las culpas
los rencores
hace acopio del timón
la nave se balancea
como un ebrio
de un lado hacia el otro

Consejos a un joven poeta

no basta con treparse
sobre las espaldas del Satanás
el cielo no está ahí
sino muy al fondo de vos mismo

la astucia no conduce
a la flaca inmortalidad
tan sólo abre las puertas de la fama

no te traicionés
no te dejés seducir
por las luces fucsias
que reparten los poetas oficiales

te chuparán la sangre
te convertirán
en petulante a su semejanza
te ensañarán a traficar
todas las influencias necesarias

no digás corcel en vez de caballo
que no te tiente su aplauso
más bien decí pinche piedra
como Jaime
cuando te tropecés con una
y no se te curra cantar
como los otros poetas modernos
aquello de:
Lucero, luz cero, luz Eros,
la garganta de la luz,
pare colores coleros, etcétera.*

*Jaime Sabines

Arrepientimiento en falso

pido perdón

a todas las mujeres que estuvieron conmigo

sobre todo

a las que con otra mujer traicioné

 

será que amo más a la mujer que a una mujer

será que hago acopio de los placeres vividos

como si el amor fuera memoria

y no lo que es o debería ser o uno se inventa

 

yo qué sé

 

yo sólo se que todo sucedió

por mandato divino o del azar

o por insensatez pasión desidia

qué sé yo

-----------pero así fue

y cada una de ellas

entre mis brazos brilló

---------------------única

aunque fuera tan sólo una sola vez

Una mujer baila

una mujer baila
amparada a la noche
despliega sus brazos
como decir sus alas
desde el centro del aire
hacia las afueras del aire
en diagonal a los espacios de la luz
entre los costados de la sombra

una mujer gira
como un astro
y sobre sí misma
--------------------esboza
la ruta del azar y sus conjugaciones
gira
-----baila
--------------------alza un tiempo magnético
como quien alza un pájaro
desde la tierra que lo atrapa
y traza con un carbón encendido
el lenguaje bermejo de las cavernas

baila
-----------------y con ello sacude
los miedos de la infancia
que aterrados todavía
nos llaman desde su adentro