2007

Los alanos emigraban

Los alanos emigraban.
El astrólogo cosía el cielo.

En las llanuras y en las cordilleras,
en los bosques de escombros mitológicos
los tilos esparcían su ortodoxia,
golpeaban al alba los baldones
de pacíficos reinos,
vertían plomo en campos roturados.

A ti y a mí
bajo el caparazón de un cielo rosa
nos cuida el siglo XXI:
cónsules de la retaguardia,
altivos aranceles del amor aduanero.
El alma en su paisaje
filosofa; es el tacto
quien nos da la razón.

Te quiero al modo de los viejos
pintores del trecento,
humana y geométrica,
ojos negros, piel blanca,
rebeca roja
y camiseta verde militar.

Ya debería el tiempo andar por ahí.

Las tejas son del gris del dragón de Komodo.

Las horas de la tarde
nuestras contemporáneas.

Como las circunstancias

Como las circunstancias me pidieron
un toque personal,
adopté el tono bajo para voz atiplada
con temblor en la frase y temor en el verbo,
resuelto a trompicones.
------------------------------No era yo
ni era el propio lenguaje
quien hablaba, sino un experimento
de humanos con cultura,
pues soy un hombre de labios impuros
y en un pueblo de labios impuros
habito.
------------Porque era vanidad
querer narrar la vida
aun más cubierta de su camuflaje
de cuidado interior,
-------------------------desflecada
en oficios,
---------------- y vanidad hablar
del mundo como de la superficie
que devuelve el reflejo
de uno mismo asombrado
y un nimbo de paisaje lila
o verde y fucsia y ocre
o negro con dos trazos azules
excéntricos,
-------------------de pulso abierto,
dialéctica del tacto y la cabeza
en cielos que un exceso creador
pulcramente dibuja despoblados
-y vanidad que no dijera yo
y que hablara de dioses
de un acervo de oídas.

Las mujeres van y vienen
oliendo a tàpies.

Hemos tomado fórmulas prestadas
del viaje épico, del auto-
conocimiento a pie, del folk,
del rock,
de los documentales susurrantes,
del apólogo esdrújulo,
del cosmos homeopático.

No partir, no llegar. Retardar para cuando
realicemos de forma pleni-
potenciaria el placer
sin que éste nos consuma,
más digno por la confianza, más
aséptico sin duda
por haber olvidado la emergencia,
por haber esperado
-si el deseo era auténtico
hablando en jerga de autenticidad-
un deseo que luego
luego será mejor.

Hablar para salir airosos de la vida
por los caminos del lenguaje.

Y aquí termina la insatisfacción.

sabes ya que bramar bien te vale de nada

sabes ya que bramar bien te vale de nada
ya me seas enano como un quinto de epsilon
o me seas egregio
como el numero e

y me sabes tambien que tampoco plañir
aunque sean tus lagrimas como grandes teoremas
aquellos mismos si de godel o de cantor
que sabes son asiento de toda nuestra ciencia

no te vale bramar
no te vale plañir
no te vale implorar
que no tienes a quien
pues no eres casi mas que un hermoso juguete
divino si me apuras
como el triangulo
en manos de chalados que son los matematicos

no te vale gritar pobre hombre de munch
señorita escarlata
no le vale llorar

pobre hombre de munch sola escarlet ojara
nimio numero epsilon
nimio numero e

la copertina è rigida

amore è anche la forza tranquilla
dei passi sparsi con dedizione
lungo la riva del canale: le anatre
e il loro modo sciolto di nuotare,
le pieghe e i cerchi sull’acqua,
gente che corre o che va in bicicletta,
coppie avvinghiate più o meno, ma anche
uomini e donne, da soli, in sovrappensiero.
sui tetti delle barche c’è legna
e sacchi di carbone, per lo più,
mentre qualcuno ha un pannello solare.
si è trasferita la barca dei libri,
che c’era fino all’altro giorno, dove
hai preso la versione per bambini
e inglese del Pinocchio di Collodi.

la compostezza delle nostre cene

contare sul rituale delle sere
per non seccare; illanguidirsi con
la vista delle zuppe che prepari
quando comincia a fare un po’ di freddo...
ora al tigì, con delle carrellate,
viene trasmessa una serie di drammi
e noi ci raccontiamo com’è stato
il giorno che è appena trascorso
per sempre; e il nostro bene è lì, rivive,
mentre ti verso ancora un po’ di vino
e tu mi servi un altro po’ di riso.

Ometepe

I cavalli riposano sul ciglio del sentiero
e le mosche impazzite dal caldo
gli ronzano isteriche attorno.
I cavalli hanno sguardi schivi come bambini timidi.
Come tanti cavalli del resto.
Ed io non li disturbo, seppure li osservo,
mentre mi chiedono di Mussolini, la mafia..
- non i cavalli -
ma questa compagnia burlesca e sudata
di isolani col vizio del bere.

La loro è una pelle usurata sotto il sole e le pioggie...
con la terra, il machete, i cavalli e i maiali.
I vulcani nel petto rimbombano
e le loro risatine beffarde
somigliano a quelle di altri villani;
a parte il giovane dagli occhi svegli
che mi fa le domande
e si chiede fuori dall’isola come sarebbe.

Non c’è niente da nascondere,
si vede anche il lago da qui;
i bambini schiamazzano nell’acqua
ed il lago li accoglie come un nonno paziente.
E li rende bambini più forti.
L’odore dei vulcani,
los plátanos fritos por la señora de la tienda,
dello sterco e le nuvole si fa - fumo leggero,
e nell’aria ora pulsano palpiti azzurri.

- ...un poquito mas? i – tta – llia - no -
I vostri vulcani mi hanno parlato,
mi gira la testa,
ma i vostri bicchieri non c’entrano.
Sono solo turista
e domani, di sera, riparto.
Ed un cane mi lecca la mano..
io per lui sono un uomo speciale.
Voglio ancora aguardiente.

mar

una cima di scoglio mi parla
dice che certe sue amiche rocce
stanno ammucchiate lì
per la farfalla bianca e la farfalla rossa

dice che il sole m'ha scelto
come suo mistico
per un jazz macilento e caraibico
a lato del cadavere di un granchio.