2007

El bien inmueble

la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
la mierda que lanza desde su arriba
cae sobre la raya en medio
de un preso en libertad condicional
que no recuerda cómo se iba a su casa
aquí el niño que lo ve todo
crea en ese momento en la parte izquierda del cerebro
un comienzo de neura
que asociará a la placidez veinte años más tarde
la bondad vive en el tercero
tiene una casa confortable pero incómoda
el odio tiene siempre un perro en la puerta del cuarto
pero la decoración de su casa es impecable
la timidez que vive en el quinto
ve por la mirilla de su puerta blindada
la cabeza distorsionada de un gordo que es el mundo
en el noveno vive la veneración
la soltera que comparte piso con la envidia
el del octavo que es el tiempo
se quedó justamente encerrado en el ascensor
aquel día que viniste a mi casa
y yo soy ese edificio
pero nunca subo al décimo
la casa de la perfección que es una déspota
suelo sin embargo quedarme en el primero
del que nunca sé salir
allí vive el hastío que nunca pagó la comunidad
la memoria
que vive en el segundo
tiene el síndrome de diógenes
todo lo que sube a su casa
es digno de ser guardado
cualquier tontería tiene la dignidad de un tesoro
pero nunca recuerda al que se olvidó de ella
ese día subiré al séptimo
porque es justo allí donde habita el olvido.

No frost

las neveras llevan en su íntimo secreto
un sabor lejano y referencial
trazado a medias con el frío
abarrotadas como cuadros barrocos
son la alegría de la opulencia
son carnes rubens son cajones jordaens
pero a fin de mes una nevera puede ser
una reforma luterana
un sánchez cotán con su cardo sólo
y su aceituna arrugada la imagen vanitas de todo el siglo
en su cuerpo tan blanco
cientos de imanes exvotos
que piden al dios del gasbutano
como un atlas que llevara naranja
un mundo de gas tan letal
y su ruido de golpes por la escalera
sin embargo los congeladores
con sus sopas poliédricas
son malevich por el frío
yo he visto en un puré tan brancusi
a efectos de la congelación
la esencia idealizada de lo real
como una puerta obradoiro
se abre a su peregrino
así para mí las cinco estrellas de mi superser

La sopera

en el ciclo artúrico de mi mueblebar
todos prueban a abrir la llave que va a dar a ginebra
lleva una sopera dentro porque es un mueble conceptual
la cuestión de lo artístico se resuelve en lo cotidiano
¿por qué resulta mi sopera sin estrenar atrapada en las entrañas del mueble
tan poderosamente sentimental?
qué duda tan presocrática
¿será la misma sopera?
¿la veré como la primera vez será menos azul?
¿cuántos pensaron en su producción en cadena
que estaría condenada a la oscuridad más absoluta?
¿puede llamarse sopera a lo que nunca contendrá?
ante mi intuición empírica el fenómeno es la sopera
sólo un juicio sintético podría acercarme a tocarla
pero cuántos juicios universales necesito tan sólo para el recuerdo
este idealismo trascendental merece una crítica necesaria
imposible hacer pucheros
pero si me pongo empírico-racional y digo que
la experiencia es el origen y el límite de nuestro conocimiento
mi sopera tiene en sus cualidades sensibles
ideas complejas que mantienen mi religión y mi memoria
la sopera es este deseo imposible hacer pucheros
y yo me pregunto
¿cómo será la sopera con su realidad
o cómo sería la sopera sin mi idea?

Una moneda para los músicos

Que levanten la mano los que estén a favor
de no viajar nunca a ningún lado. Aquí
huele a hierba recién cortada y el clima
cambia con rapidez. Si uno se queda en casa
con suficiente insistencia, la escalera
puede llegar al extranjero, por no mencionar
que estoy oyendo hablar en alemán ni
las exposiciones itinerantes. Han vaciado el
lago, todo es diferente excepto el lago, que
sigue siendo una enorme extensión homogénea
pero de tierra. Cambia el paisaje. Las estatuas son
diferentes, los árboles, la gente, y sobre todo
las barcas. Ya deberías ponerte la camisa.

Rechazo

Hay una buena distancia entre las frases,
un silencio o abismo por el que asciende
la impaciencia. Es por la emoción.
Dejó un mensaje bellísimo, de amor
moderno, como una antigua
manzana en el contestador.

Como si los azules hubieran transformado
el brillo. El deseo de ser
venció a los demás deseos, así
se despliega una bandera, queden
fuera del campo de visión los efectos,
las uvas. Lo sabía.

La hora verde

A la mañana siguiente seguían bailando
con una fe bella y patética, esperando su oportunidad.
Llovía como siempre. Y esta noche toca
trabajar de nuevo.

Lo que se repite: faltan unos
minutos para empezar, quieres configurar un espacio
más ambiguo, diseñas herramientas vocacionalmente
inútiles. ¿Por si acaso? No, no se trata
de reducir el riesgo. Es una especie de estética.
Dame otras dos.

Ya lo vieron los cínicos, pero lo he vuelto a descubrir
bajo la ducha. Por otro lado, la mejor
manera de comprender un limón es comérselo
y así lo voy a decir,
a falta de limones.

Tú te quieres ir ya.
No sé qué conclusiones
podemos negociar. Deja que te muestre
las instalaciones y mis árboles.

He tratado de ser leve

Subo y abro la puerta, estoy
muy inspirado. Aquí
falta algo. Es mediodía,
no tengo ganas de seguir
con el recuento. Los marineros,
los antiguos cazadores, una bizca
preciosa que escapó en el último
escalón, todos sabían manipular
sus barajas. He tratado
de suavizar mis tendencias naturales.
Un animal infalible espera que suene el disparo.
En lo más alto, comienza la carrera.

Los años 90

O, en el caso de los más ingenuos,
la felicidad que se supone en el mero
estar en el siguiente rellano. Eso
nos hace vivir, desviando la mirada
del sufrimiento que se oculta
en la superficie. Nos besábamos
con tanto talento que los otros clientes
empezaron a aplaudir.

He ganado algo en la lotería,
podemos pasar la noche en un hotel.

Pero ninguna guirnalda
debería dejarnos olvidar que en el origen
de todo esto está el dolor. Mañana,
por fin, volveré a casa.

Los espacios cerrados

Tendrás que ejercitar los ojos
recogiendo las nubes que te envío,
la limpia altura de las chimeneas
que diseminaban olor a azúcar
por toda la ciudad, las imágenes
que arrastra la corriente subterránea.

Ahora sí que empuja el viento,
viene entre las estatuas para agitar
emociones antiguas que aún no tienen
nombre, para golpear las puertas
de los espacios cerrados donde la culpa
circula con fluidez, donde vibran
las mentiras y el pasado
se sueña diferente.

Está nevando mucho,
todo es blanco fuera de mí.

Un árbol

puedes hacer varias cosas con este árbol

cubrirlo de un color original o dibujarlo en tu mente como si fuera un río

talarlo con las uñas hasta modificar tu percepción del tiempo

calcular su altura y equivocarte y no darte cuenta

puedes olerlo como si pensaras sin palabras

esconder sus raíces debajo de la tierra y pintar de verde la más verde de sus hojas

sentarte sobre lo que fue su sombra y esperar a que se haga de día

definirlo para que sea a la vez hermoso y artificial

inventar un incendio y salvarlo

cambiarlo por el derecho a desplazarte por el prado

convertirlo en papel y describirlo de una forma diferente en cada folio

caminar en círculos alrededor de cualquiera de los árboles vecinos

pincharlo con un alfiler para constatar que no se queja

tener una larga conversación a la luz de sus pájaros y descubrir que alberga tantas contradicciones como alas

puedes tomarlo como ejemplo en un ensayo sobre la horizontalidad

amarlo compasivamente pensando en los poderosos vientos que trajeron desde las estrellas la materia que lo forma

palpar su rugosidad con cada uno de los dedos o con la palma entera

lo que no puedes hacer es entenderlo