2011

No sé, quizás, supongo, pero

Como estar abrazados.
Uno se siente,
no sé,
como lleno por fuera.

Y hay un ritmo en la calle
que sigue sin nosotros,
y el día pasa así,
aunque no nos afecta,
porque eres hermosa

y mi belleza tiende hacia la tuya.

Ahora ya lo sé,
te he comenzado un poema
y lo escribo despacio
cuando estamos aquí,
en el hueco entre nosotros.

Solo a dos voces

Voz Primera

En cada cosa hay,
oculto, un pentagrama
que acude a tu memoria
cada vez que lo llamas

y pone en movimiento
las llanuras del alma
y te salva del mundo
porque anula la nada.

Las notas de su música
por el aire resbalan
y llenan el espacio
de sostenida magia

donde cielos sin luna
rielan en las aguas
de sonidos sin nombre
y lenguajes sin habla;

donde ser es sentirse
emanación de un aura
que cruza los jardines
de una tarde borrada

pero que no ha pasado,
que está aún intacta
dentro de un tiempo tenue
que tiñe un tono malva

por el que cruzan pájaros
de picos escarlatas
y regresan palomas
de regiones extrañas.

¿Qué suena en ese río
de Mozart, qué granada
del más allá se oculta
dentro del pentagrama?

¿Quién pulsa sus oboes,
quién sus columnas alza,
quién sus vïolas tensa,
quién sus paisajes traza?

¿Es Mozart o Dios mismo
quien estos bloques labra,
quien esa trompa templa,
quien ese tempo alarga?

Voz Segunda

La música no existe
ni existe el pentagrama
ni la voz ni el sonido
sino un viento fantasma

que escuchas, cuando oyes
el ruido de la nada
no fuera sino dentro
de ti, de tu palabra,

a la que tú te asomas
como si no sonara,
pero cuánto perfume
en su liquen de escarcha.

El yo se te extravía
como una bengala
del último sonido
diluido en la sala,

mientras la noche borra
vïolines y flautas
y es una lenta tinta
la que mueve las ramas.

La música ha cesado
y, con ella, la magia
y lo real se hunde,
como siempre, en la nada.

Voz Primera

Pero no Mozart: nunca
su sonido se acaba.
Su música es la forma
de lo eterno en el alma.

Suenan en él países,
planetas, panoramas,
penumbras que se mueven
al ritmo de sus alas,

pianos que parecen
nimbos, nubes, cascadas,
pinturas que despliegan
partituras de mapas

en las que se percibe
la muerte galopada,
caballos y jinetes
en una estampa exacta,

en la que no se escucha
sino un rumor de adargas
que atraviesan la noche
más allá de la nada.

Dibujo del deseo

Como la espuma al mar, la luz al aire,
la arena al agua y la sombra al valle,
se abre, sí, se abre al lento terciopelo de la tarde
tu estremecido fondo de corales.
¡Qué dulce movimiento el de tu cuerpo!
¡Qué cálida quietud la de tu carne!
Vida sin muerte, tiempo sin instante,
la maravilla azul de tu paisaje.
¡Qué suave su música, qué suave
su líquida penumbra espejeante!

Bajo la luz del norte

Only in darkness is thy shadow clear
Hart Crane

Ya casi está la tarde
como el magnolio en Dresde :
con un color de malva
azul o rosa o verde.

Está tibia la luz esta mañana
de primavera en que ,
como en mi propia vida,
todo renace, resucita y vuelve.

Atrás queda dormido
un aire espiriforme que disuelve
en el perlado flujo de su río
el líquido legado de la muerte.

Sólo tenía dentro de los ojos
el nacarado níquel de la nieve
y, sin embargo, no nevaba
porque era marzo y primavera en Dresde.

Pero dentro de mí se abría paso
un blanco derretido por la fiebre
y la retina removía lenta
el lienzo musical del Veronese.

¿De qué remoto mundo me venía
este mosaico sobre fondo verde
que mezcla imágenes de ayer con las de hoy
y las extiende sobre mí y mece

en este flujo múltiple que veo
dentro de mí fluir y sucederse,
mientras las borra algo que no veo
y sólo en claroscuros aparece?

No es una ruta fácil el camino
que ha de seguir la luz hasta perderse
como yo esta mañana me he perdido
en la Alte Galerie de Dresde.

Porque se pierde el hombre. Sí: se pierde
cuando todo empieza a sucederse
y nada es lo que ha sido, y está siendo
únicamente en el instante éste

en que leo, en un cuadro de Rembrandt,
Saskia van Uylenburg als Mädchen.
Nada hay en un museo que no sea
gastada luz y repetido serse.

Por eso el yo divaga por el limbo
sobre el color de claridad celeste
cuando las horas y los días pasan
por el único ónice terrestre

en el que la antracita de la vida
no los hace perderse,
sino que los devuelve transformados
en un terso diamante transparente

dentro del cual espacio y tiempo,
color, materia y forma trasparecen,
como yo, al ver ayer
este magnolio japonés en Dresde:

se han caído algunos de su pétalos
blancos y rosas por el aire leve,
pero no se han perdido si los salva
este poema de marzo eterno en Dresde.

Que sus flores se fundan para siempre
con el nácar y el níquel de la nieve
como me fundo yo en mi memoria
con esta imagen de la luz de Dresde
por la que voy llegando hasta mí mismo
por un camino cada vez más breve.

Alejados de todo lo que ardía

Alejados de todo lo que ardía
más allá de nosotros, descubrimos
la noche de Taormina, con los cuerpos
celestes y desnudos como astros.
No supimos del tiempo ni sus límites
porque aquella ciudad vaticinaba
toda consumación, ninguna fecha
para volver al mundo de partida.
Tampoco la intemperie pudo hallarnos
recorriendo lugares encendidos
entre las sombras del teatro griego,
investidos de todo lo que alzaba
su flamante ebriedad hacia los ojos.
No quisimos saber de la ceniza
con que el tiempo cubría nuestros pasos
más allá de nosotros, del augurio
donde apenas un ascua permanece.
Ahora lo terrible sigue siendo
haber sobrevivido a tanto gozo.

Los meteoros

Dos rectas paralelas son aquellas que siguen un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro del mar sin saber de su igual ni
pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua su secreto en ondas que tienden a ahogarse mientras decidida la piedra camina hacia el fondo

Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra

Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento mas anarquico
Si me permiten la expresion
Como los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas

Hormigas y haces de luz

Un haz de puntos de luz en un roseton
Inunda de colores la catedral
En un segundo
Una colonia de hormigas en hilera con sus granos de avena
Amontona reservas en su hormiguero
Antes del invierno

Un punto que se mueve en una direccion genera una recta
Una recta que se mueve en una direccion genera un plano
Un plano que se mueve en una direccion genera el espacio
La vista lateral de una esfera es un circulo la luna
La de un circulo un segmento
La de un segmento un punto

Un punto genera una recta una recta un plano un plano el espacio
Una madre a los hijos los hijos a los nietos y en todos una soledad irreductible como la muerte
La esfera se descompone en circunferencias la circunferencia en segmentos el segmento en puntos
Y el tiempo
Se muestra impasible al devenir de las hormigas y los haces de luz

Una piedra insondable
Es
Como el oxigeno o la sangre
Que todo lo explica y oscurece
Oxigeno sin atomos sangre sin grupos el tiempo es tiempo atemporal
No existen los segundos ni los siglos
No existe un reloj en que atraparlo encerrarlo y someterlo
La memoria es
Tan fragil
Que terror a olvidarte

Un continuo sin fracciones
Un espacio sin planos un plano sin rectas una recta sin puntos
Un punto triste y solitario que no hay tiempo que mueva y anime en una recta
Una recta triste y solitaria que no hay tiempo que mueva y anime en un plano
Un plano triste y solitario sin tiempo ni espacio para sumergirse en el espacio
El balbuceo apenas que no ha de ser nunca en papel
Una piedra calcarea inalcanzable
Una atmosfera en si en el vacio
Un universo extraño al nuestro
El tiempo punto-recta-plano-espacio nuestro es un tiempo-sombra imperceptible que sostiene el espacio
Una sombra constante e inamovible y ciega
Cual si una luz fija y constante nos diese el reflejo de una piedra transparente

Tal el rostro del cadaver

de là del sanjut sofegà del stran

de là de i càrpen e i rore spauridi
del sas rucià su la lasta slisada
te na onbrìa umida de fià sfinidi
fa qualcheduni che 'l dròn e che 'l sfiada

de là de l'ultimo ciaro del tràgol
del sas rucià su la lasta slisada
fa sanjut de stran patòc fin te médol
l'è 'n vèrs inrauchì che 'l va e 'l vien e 'l sfiada

na ànema che la ol restar viva
drio 'l sas rucià su la lasta slisada
andé che gnesuni pi romài riva
se no l'é da tant che 'l dròn e che 'l sfiada

par sanjut de stran patòc fin tel médol
de là de i càrpen e i rore spauridi
de là de l'ultimo ciaro del tràgol
te na onbrìa umida de fià sfinidi

Italian translation:

di là del singhiozzo soffocato dello strame

di là dei carpini e le roveri spauriti / del sasso sdrucciolato sulla lastra levigata / in un'ombra umida di fiati sfiniti / come qualcuno che dorme e che ansima // di là dell'ultimo chiarore della strada da strascino / del sasso sdrucciolato sulla lastra levigata / come singhiozzo di strame fradicio fin nel midollo / c'è un verso arrochito che va e viene e ansima // un'anima che vuol restar viva / dietro il sasso sdrucciolato sulla lastra levigata / dove nessuno più ormai arriva / se non è da tanto che dorme e ansima // per singhiozzo di strame fradicio fin nel midollo / di là dei carpini e le roveri spauriti / di là dell'ultimo chiarore della strada da strascino / in un'ombra umida di fiati sfiniti

l’ultimo vìver

l'ultimo ziṡar del bòt de canapa

al se misia su al tàṡer
come che l'ultima joza
la à caro desparir tel sut
e l'ultima buboleta de lus
la ol repararse tel scur

cusì l'ultimo vìver
al spèta de ziédar pian pian
e l'é fa se ghe cognese polsar
dal zepedimènt incantà de 'n sgranf
par intrar, par èser cetà tel gnent
che l'é de tuti,
l'é tut

Italian translation:

l'ultimo vivere

l'ultimo ronzìo del rintocco di campana / si mischia al silenzio / come l'ultima goccia / desidera sparire nell'asciutto / e l'ultima lucciolina di luce / vuole ripararsi nel buio // così l'ultimo vivere / aspetta di cedere pian piano / ed è come se avesse bisogno di riposare / dal rattrappimento inceppato di un crampo / per entrare, per essere acquietato nel nulla / che è di tutti, / che è tutto