2016

Paisaje

Fueron los años mejores,
los años del surco y el sembrar.

Ahora todo es hacer cuentas,
la dosis que amansa.

El cielo no tiene nada que decirte
pero seguirá girando.

Muros altos, claraboyas,
polvo en suspensión
que simula un firmamento.

Bienvenido a la tristeza
de los almacenes.

Piedra

A Edmundo Garrido

Vine para estar cerca de la piedra

—la piedra que aguarda en cualquier camino,
anónima y fiel,
que vio durar soles, planetas, prodigios
remotos,
que sufrió el castigo de vientos volubles
y fue deshojándose, menguando sencillamente,
descuidando sus confines
por los siglos de los siglos,
balbuciendo en sueños con la boca llena

—la piedra que estaba dentro de sí misma,
luchando por aflorar

—la piedra que poco a poco se convirtió en grumo,
en grano,
en polvo de escoria que el aire se lleva lejos
y desciende aquí, donde no hay camino,
vistiendo mis ropas y hablando en mi nombre.

Plegaria

A Tomás Sánchez Santiago

Río del corazón, deja mi cuerpo
y enhébrate a la tierra,
da nombre a las regiones que no he de atravesar,
sacia la sed de las mujeres con quienes sueño.
Río incesante, funda ciudades míticas
y fluye bajo puentes que la peste asedió,
toldos de mercaderes y pícaros sin suerte.
Lame los pergaminos, tiembla entre líneas,
alumbra las pupilas de severos doctores.
Que los niños tiznados te frecuenten
y las sirvientas te confíen su desamparo.
Río del corazón, puebla la tierra, puebla los tiempos,
háblanos sin descanso del vivir y el morir.

Monósticos XI

Sabía ver el mundo como si no estuviera en él.
Olvido, indiferencia, estas eran sus señas.
También piedad, a veces, una extraña ternura.
El piloto parpadeaba a ratos, con desgana.
No era cosa que debiera inquietarle.
Según el plan en curso, sobraban las urgencias.
Sin embargo, sentía un rastro de los antiguos vínculos.
Algo se removía a tientas allá dentro.
Corrigió una palabra de su informe y se puso a esperar.
Siguió esperando mientras la Tierra giraba.
Si las piezas debían encajar, él no veía cómo.

La vida así, cansada

la vida así, cansada,
la avería diaria,
avanza, avanza,
la música golpea, arena,
mar de nada de nada,
no hay tutía, berrea,
cóctel de mala baba,
avanza, azúcar,
dentro de mí hay mucha gente en casa,
relojes de derrumbes,
flores
para cuando regresa un astronauta,
el sol, el sol,
los niños juegan en la playa,
paisaje para el prisionero,
sálvame, canta,
dentro de ti
hay mucha gente en casa

nos conducimos nos desconducimos

nos conducimos nos desconducimos
nos trabajamos nos destrabajamos
nos acordamos nos desacordamos
nos aturdimos nos desaturdimos

nos destruimos nos desdestruimos
nos acostamos nos desacostamos
nos caminamos nos descaminamos
nos desvivimos nos desdesvivimos

viene a ser algo así como empezar
cada día lo que hemos terminado,
siempre siempre herederos del azar

y contar otra vez lo ya contado
y caer otra vez, y tropezar,
nunca nunca aprendido lo estudiado

Hay que escuchar los movimientos

Hay que escuchar los movimientos,
la cadencia,
el total
vacío que completa
la música, que es en
la música, y entonces
olvidar.

Hay que escuchar
o no escuchar,
tan solo
estar subido en un
compás antiguo, que es
ahora nuevo otra vez, hay que
olvidar.

La verdadera música
se come.